Elaboración artesanal y tradición
Laphroaig 10 Años se elabora con cebada malteada cultivada y procesada por la propia destilería, siguiendo las mismas técnicas que introdujo Ian Hunter hace más de 75 años. La cebada se seca sobre un fuego de turba local, exclusiva de la isla de Islay, lo que aporta al whisky sus característicos aromas ahumados y notas minerales.
Su maduración tiene lugar durante 10 años en barricas de roble americano que anteriormente contenían bourbon de Kentucky. Este proceso de añejamiento confiere al whisky un equilibrio perfecto entre fuerza, suavidad y un fondo ligeramente dulce que equilibra el humo intenso de la turba.
Notas de cata del Whisky Laphroaig 10 Años
Vista
Presenta un color ámbar brillante con destellos dorados, resultado de su crianza en barricas de roble americano.
Nariz
Aromas intensos y distintivos de humo de turba, acompañados de algas marinas, un ligero toque medicinal y notas dulces que recuerdan a la miel y a la vainilla.
Boca
En boca se muestra atrevido y potente, con una textura oleosa que envuelve el paladar. Aparecen sabores ahumados, salinos y un sorprendente dulzor final con recuerdos de madera tostada y especias.
Final
Largo, persistente y cálido. Un final intenso con predominio de turba, especias y un fondo dulce que invita a seguir disfrutándolo.
Maridaje recomendado
El Whisky Laphroaig 10 Años combina a la perfección con chocolates amargos, quesos curados y platos de caza. También resulta ideal para degustarlo solo, con unas gotas de agua para abrir sus aromas, o con hielo para una experiencia más refrescante.
Ficha técnica
- Marca: Laphroaig
- Volumen: 70 cl
- Grado alcohólico: 40% vol.
- Tipo: Whisky Single Malt
- Región: Islay, Escocia
- Añejamiento: 10 años en barricas de roble americano
- Denominación legal: Whisky
- Conservación: Mantener en lugar fresco, seco y alejado de la luz solar
- Operador: Beam Suntory España Beverages S.L
- Dirección: C/ Mahonia nº 2 Edificio Portico Planta 2, 28043 Madrid, España
¿Por qué elegir Laphroaig 10 Años?
Laphroaig 10 es mucho más que un whisky: es una experiencia sensorial que transporta directamente a la isla de Islay. Su carácter marcado por la turba, el mar y la madera lo convierten en una opción perfecta para los amantes de los single malt ahumados. Una botella imprescindible para coleccionistas, conocedores y para todo aquel que busque un whisky diferente y con personalidad.